Existe un proceso esencial en la gestión empresarial que permite no sólo definir las metas y objetivos sino también formular y ejecutar las acciones que nos llevarán al cumplimiento de las metas. Dicho proceso se denomina Planeación Estratégica, el cual tiene como cimiento o punto de partida un análisis del entorno; cabe destacar que entre más pequeña y reciente sea la empresa, son muchas más complejas estas labores.
Una herramienta muy útil para el análisis del entorno es el DAFO-CAME, (POST EN FB e IG) el cual se complementa con dos enfoques: el ampliamente conocido DAFO (también identificado como análisis FODA) y el análisis CAME. Esta combinación no sólo pretende proporcionar una perspectiva más completa y detallada sino también darle enfoque a las acciones dependiendo de los objetivos.
¿Qué es un análisis CAME?
Mientras el análisis DAFO sirve para distinguir cuatro aspectos clave de toda actividad empresarial (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), el CAME desarrolla acciones a partir de la información obtenida del primero. Su nombre es un acrónimo formado por las iniciales de las palabras Corregir, Afrontar, Mantener y Explotar; cada una de ellas es la respuesta a los aspectos clave del análisis DAFO e indica una de las acciones fundamentales en las que se basan las estrategias:
- Corregir (debilidades): La estrategia debe corregir lo que no funciona en la compañía.
- Afrontar (amenazas): ¿A qué debemos hacer frente?
- Mantener (fortalezas): Distinguir nuestros puntos fuertes y afianzarlos.
- Explotar (oportunidades): aprovechar al máximo las áreas que nos ofrece el mercado.

A partir de la información obtenida, se puede establecer la(s) estrategia(s) a desarrollar:
- Estrategia de reorientación (DO. Corregir un exceso de debilidades): Acciones para corrigen las debilidades de la empresa y tomar ventaja de las oportunidades del mercado y así darle opciones de rumbo al negocio.
- Estrategia de supervivencia (DA para afrontar un elevado número de amenazas): Pretende evitar las amenazas del mercado, combinado con minimizar o eliminar las debilidades internas de la empresa. El objetivo es contener los daños de una situación desfavorable hasta que esta pueda redirigirse.
- Estrategia defensiva (FA para mantener las fortaleza): El negocio utiliza sus fortalezas para contrarrestar las amenazas del mercado. Esta es más efectiva para aquellas empresas que ya están consolidadas, ya que pueden hacer frente a los competidores.
- Estrategia ofensiva (FO si se ha detectado una mayoría de oportunidades que queremos explotar): Busca el posicionamiento en el mercado. Se aprovechan las fortalezas internas y las oportunidades que ofrece el mercado. Es muy atractiva para empresas que cuenten con un diferenciador claro y potente, ya que se aprovecha esa característica para posicionarse con fuerza.

Sin lugar a duda, esta combinación de herramientas favorece la planificación estratégica y la toma de decisiones en empresas de diferentes tamaños, incluidas las Pymes.